▫ Iranzu 2009 | Más sobre el Monasterio de Iranzu adonde, en treinta días, se abrirá el Capítulo 2009 de la Orden Teatina
R. P. Cayetano Rossell, C. R. (edición impresa) ~ Martes, 19/mayo/2009
15 de mayo de 2009
A 30 días del Capítulo General Teatino
Muy cerca de Estella, Navarra (España), a 3 kilómetros de Abárzuza, entre los verdes valles que forman las montañas de Yerri, se levanta, reconstruido, el monasterio de Iranzu que cumple perfectamente las condiciones que dirigieron su construcción:
«… en el fondo de un valle cerrado, cerca de un río en el que el agua fluya generosamente y, como horizonte, el cielo para estar más cerca de Dios».
Los monjes cistercienses se establecieron en este cenobio en 1176 y aunque durante la desamortización de 1835 permanecieron protegidos por los carlistas, en 1839 tuvieron que abandonarlo, pasando a ser propiedad del Estado. Desde entonces hasta 1942, el edificio permaneció abandonado. La Diputación Foral de Navarra inició su reconstrucción. Y, un año más tarde, se establecieron en Iranzu los Padres teatinos, actuales moradores del monasterio que tradicionalmente fue benedictino. La entrada al recinto da acceso directo al claustro gótico construido entre los siglos XII al XIV, lo cual explica la variedad de estilos, desde las galerías de medio punto de la zona más primitiva, a los arcos apuntados con trilóbulos interiores y ojos de buey de elaborada tracería, propios de un gótico pleno. Desde el claustro, que conserva el lavatorio gótico con una original fuente hexagonal, se accede a la mayoría de las dependencias del Monasterio. Un recorrido que permite conocer la cocina, de estilo medieval y con una gigantesca chimenea; el refectorio transformado en el siglo XVII; la sillería que servía de almacén; la casa abacial restaurada en tiempos del barroco; las celdas de castigo, en las que monjes y conversos pagaban sus culpas, comiendo sólo pan y agua; la sala capitular, construida a finales del siglo XII, que se conserva en toda su originalidad; y la Iglesia de Santa María, construida a finales del siglo XII.
Este lugar sagrado, de planta de cruz latina con una capilla central y dos laterales, sorprende por su iluminación, ya que la disposición de los ventanales hace que el conjunto tenga mucha claridad. El monasterio dispone de un centro de interpretación al que se accede desde el claustro. En él, se facilita información sobre el monasterio, su entorno y aspectos de interés turístico de la zona y del resto de Navarra. Aunque el monasterio no tiene producción propia, también vende productos que llevan su marca, como licor, chocolate, almendras garrapiñadas, miel, rosquillas, queso, vino y cerámica, además de libros sobre el monasterio, folletos sobre el cañón del río Iranzu y recorridos turísticos. Junto al monasterio, existe un amplio merendero. Desde allí, parten varios senderos, como el que remonta el cañón del río Iranzu, un recorrido sencillo que ofrece bonitas panorámicas de los tupidos encinales y cornisas de roca caliza que conforman la zona.


