▫ En el 60º aniversario de la Ordenación sacerdotal del Muy Reverendo Padre Bartolomé Mas Burguera, C. R. multitudinaria concelebración de la eucaristía y comida de fraternidad
R. P. Cayetano Rossell, C. R. (edición impresa) ~ Sábado, 4/abril/2009
Sí, señor. Hubo fiesta, un fiestón, en honor del Padre Bartolomé Mas, C. R., el pasado domingo, 22 de marzo, cuando la misma liturgia cambiaba de color, se desataban las músicas y todos gritábamos «alégrate, Jerusalén. Llénense de gozo con ella todos los que la aman; únanse a su alegría, todos los que han llorado por ella, y ella, como una madre, los alimentará de sus consuelos hasta que queden satisfechos.»
Apenas el 12 de marzo el Padre Mas había cumplido 60 años de ordenado presbítero. 53 de los cuales pasados, activa y amorosamente identifica con la Jerusalén de la Orden, la Casa General de San Andrés della Valle en Roma. A través de Mundo teatino llegó a todos Ustedes la invitación del Prepósito General de la Orden a unirse a su gozo y Acción de Gracias –Eucaristía – a Dios por todo lo que Dios le concedido en su larga vida que se acerca a los 85 años de edad, los 68 de profesión religiosa teatina y rebasa los 60 de sacerdocio ministerial…
Este día vino gente de donde quiera. El Santo Padre con una bendición especial que le comunicó el Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado de Su Santidad:
«Al Reverendo Padre Bartolomé Mas, de los Padres Teatinos, que, con profunda gratitud al Señor, celebra el 60º de su Ordenación Presbiteral. El Sumo Pontífice, al expresarle vivos parabienes e invoca sobre él una ulterior efusión de gracias celestiales de cara a un siempre más fecundo servicio eclesial, le imparte la implorada Bendición Apostólica, extensiva gustosamente a parientes y presentes en esta celebración de la Eucaristía.»
La Basílica, Título cardenalicio, de San Andrés Apóstol junto al Palacio de della Valle, en el corazón de Roma, ha sido y esperamos que lo siga siendo por muchos siglos, el testigo mudo de eventos que llevan el signo de lo grande, de lo extraordinario… Esta vez se llenó de gente, venida de donde quiera, para concelebrar con el Padre Mas la Cena del Señor. «Hagan esto en memoria de Mí». Un arzobispo, el Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Monseñor Luis Francisco Ladaria, dos Prepósitos Generales de la Orden, Presbíteros del clero regular y diocesano, religiosos y religiosas, fieles llegados de Mallorca y de Holanda, de México y Cataluña… estaban allí para que la Acción de Gracias a Dios resultara más viva, más sentida, más católica, apostólica y romana.
Y a la sinaxis1 eucarística, sucedió el ágape fraterno. ¡No faltaría más!
[En la foto] El Arzobispo Ladaria, el Prepósito General , el homenajeado con el Diácono Mazeto y el Maestro de Celebraciones litúrgicas, abandonan el Presbiterio para dirigirse con los 30 y tantos presbíteros concelebrantes a la monumental sacristía donde los saludos y las fotografías de rigor iban a entretener a retardar la llegada de los comensales ad comedor de la Comunidad.
En la Mesa del Señor, se habían acercado al Padre Mas un nutrido grupo de personas, que han encontrado en el preclaro sacerdote teatino un guía y experto director de conciencia que los alimentado con el pan de la Palabra y el pan de la Eucaristía, que hoy besarán sus manos y le dirán su gratitud al término del Sacrificio eucarístico en el que se come el Cuerpo y se bebe la Sangre del Señor.
[En la foto.] Son los parientes y amigos del Padre Mas que se han desplazado desde su Mallorca natal para encontrarse con el “tío”, con el gran teatino al que han querido homenajear, trayendo de las Baleares el dulce típico de Mallorca que con el nombre de “ensaimadas” ha dado la vuelta al mundo.
Se había referido a ellos, el Padre Mas, cuando en un momento de la Misa había dicho:
«Siento en esta Misa la íntima exigencia de expresar mi profunda gratitud a Dios por todas sus gracias. Gratitud que de todo corazón se extiende a todas aquellas personas que el Señor me ha hecho encontrar en el curso de mi vida: mis padres, familiares, parientes, superiores, maestros, hermanos de religión y tantos buenos amigos. Todos me habéis ayudado en mi camino y continuáis a ayudarme.
Vaya mi agradecimiento muy especialmente a la Familia Religiosa , la Orden de los Clérigos Regulares Teatinos, en cuyo seno maduró mi vocación y he vivido mi servicio religioso y sacerdotal. Esta Congregación, fundada por san Cayetano en 1524, se ocupó más tarde, a finales del 1500 y principios del 1600, de la construcción de esta basílica intitulada al Apóstol san Andrés, que desde entonces se yergue junto al Palacio de la familia “Della Valle” y por eso apellidada “della Valle”. Dotada de un rico patrimonio espiritual, ha ofrecido al Pueblo Cristiano modelos de acendrada perfección evangélica, santos, beatos, venerables, que lo han estimulado a crecer en la santidad, bajo la dulce mirada de santa María de la Pureza, que se venera en la primera capilla, aquí junto al presbiterio. “Nuestra Madre y Estrella”, la llamaba san Cayetano. Como Madre, María nos obtiene la gracia de la fidelidad y la perseverancia. Como Estrella, nos orienta para tender sin desvíos hacia nuestro ideal de perfección cristiana, para llegar finalmente al puerto seguro de la Vida Eterna.
Hemos llegado numerosos a la mesa fraterna de los hijos de san Cayetano. Llevamos, sin embargo, el nombre de Juan Pedro Carafa, Obispo teatino que hace 450 años fallecía en Roma, agobiado por el peso de la tiara y el dolor de ver a la grey de Cristo escindida por la Reforma de Martín Lutero. [En la foto] El Padre Mas muestra a los comensales el regalo que, a nombre de la Comunidad Teatina de Roma, le ha hecho el Prepósito General, Padre Valentín Arteaga. Aplauden el Arzobispo Monseñor Ledaria, Secretario de la Congregación para la doctrina de la Fe, y Monseñor Valentín Miserachs, Presidente del Pontificio Instituto de Música Sagrada en Roma.
En un comedor lleno a rebosar, alegrado por los cantos típicos de Italia y Mallorca, que entonan un Coro lacial y los Parientes llegados de esa isla mediterránea, el Prepósito General, invita a hablar a distinguidas personalidades presentes en el aula: La Superiora General de las Religiosas Teatinas de la Inmaculada, un representante de la familia Mas-Burguera, llegados de Mallorca, el Padre Jordi Cassà, condiscípulo que fue del Padre Mas en Roma en 1950, el Padre Pasquale di Pietro, que, con muchos años y méritos a cuestas, ha sido el alma de la restauración de la Iglesia de San Cayetano en Vicenza, Donna Antonella de Roma, con raíces muy profundas en el humus teatino de San Andrés “della Valle”, Su Excelencia el Arzobispo Luís Francisco Ladaria, S. I., nativo de Manacor (Mallorca) y de tantos años, amigo entrañable de los Teatinos que han gozado de su docencia y bondad en las aulas de la Pontificia Universidad Gregoriana, cuya primera aprobación se la otorgó el Papa teatino, Paulo IV, en vida de san Ignacio, que murió bendecido por el Papa teatino el 31 de julio de 1556…
Cerró con sus palabras finales la ronda elocuente de intervenciones el Padre Mas y con esta última foto cerramos nosotros la desmañada crónica de un día que quisiéramos imborrable en el corazón y la vida de nuestro benemérito Padre Mas.
- Reunión. [↩]


